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"Ciencia e Innovación:" ¿Se puede Cocinar sin Ingredientes?





SCIENCE & TECHNOLOGY
"Ciencia e Innovación" 
¿Se puede Cocinar sin Ingredientes?
Columna de Gabriel León via Innovación.cl

La Curiosidad es el motor que impulsa a la Ciencia en la búsqueda de nuevo conocimiento, haciendo que hombres y mujeres se aventuren a explorar el mundo con otros ojos. En  el intento constante de entender el funcionamiento de las cosas, muchos científicos han logrado descubrimientos inimaginables e incluso han cambiado nuestra forma de vida. 

 

En la Actualidad al mundo de la ciencia se le está exigiendo normas relativas a la innovación, haciendo que los científicos dejen de ser los locos del laboratorio y se conviertan en inventores, pero bajo esta premisa se a dejado de lado que es imposible  llegar a buenos resultados en materia de innovación sin los ingredientes que proporciona la investigación en ciencia básica. El desarrollo industrial,  la tecnología y las patentes  son resultado de la curiosidad, pero nunca habrían sido posibles sin los  conocimientos generados a partir de la investigación fundamental.  En esta columna Gabriel León nos habla de este tema, planteándonos que Privilegiar la innovación por sobre la ciencia no es el camino correcto.


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COLUMNA: Ciencia e Innovación: ¿Se puede Cocinar sin Ingredientes?



El año 2005 estaba terminando mi doctorado y era uno de los estudiantes con más experiencia del laboratorio de biología molecular de plantas en la P. Universidad Católica de Chile. En esa época el trabajo en colaboración era muy estrecho con tres grupos de investigación en biología molecular vegetal y, entre otras cosas, hacíamos reuniones conjuntas una vez a la semana. En esas reuniones presentábamos nuestros resultados, los experimentos fallidos, los problemas: era como un focus group de la ciencia (o un lugar donde ir a llorar cuando las cosas no andaban bien).


En mi situación de estudiante con hartos años en el laboratorio, me tocó presentar mis resultados en un nuevo formato. La idea era presentarlos como si fuera una publicación científica, de tal forma que pudiéramos orientar mejor nuestros esfuerzos. Cuando hice la introducción a este nuevo formato, la que todos escucharon atentamente, terminé con la frase “por que lo que más nos interesa es publicar”. En ese momento mi tutor, el Dr. Xavier Jordana, levantó su mano y, parsimoniosamente, dijo: “no, lo que más nos interesa es saber más”. Me mató. Evidentemente él tenía toda la razón: una publicación científica no es en sí el objetivo de una investigación, es una consecuencia de la curiosidad y el afán de entender como funcionan las cosas. Lo que (mal) llamamos ciencia básica. Es la base de todo. A partir de esta ciencia fundamentales posible generar tecnologías nuevas e innovación, entre otras cosas.






¿Un caso concreto? Durante la Guerra Fría, en EE.UU. tenían claro que estaban por detrás de los Soviéticos en ingeniería y cohetería. En 1957 la U.R.S.S. había puesto un satélite en órbita, asestando el primer golpe en la carrera espacial ¿Cuál fue la respuesta de EE.UU. a este logro de los soviéticos? El NDEA (National Defense Education Act) de 1958 ¿En que consistía? En una millonaria inyección de fondos en todos los niveles de educación: escolar, universitaria y post-grado. La idea era interesar a más niños y jóvenes por convertirse en científicos y fomentar la creación de más programas de doctorado en ingeniería. Hacía falta masa crítica, gente pensando. De esa época son los más de 1.400 (¡MIL CUATROCIENTOS!) planetarios que hay en las escuelas de EEUU. Las consecuencias de este plan ya las conocemos.


Desde el punto de vista histórico, la curiosidad ha sido el motor de la actividad científica. Entender como funciona la glándula X en el bicho Y puede no parecer importante. Pero entenderlo es en si interesante. Desde abajo hasta arriba, desde entender como funciona hasta manipularlo. Desde saber que una proteína interactúa con otra a salvar vidas.


El año 2007, en los albores de la crisis económica, el ambiente científico mundial estaba enrarecido. Uno de las primeras campanadas de alerta vino del Reino Unido, cuando el Research Counsil publicó un artículo titulado “Increasing the economic impact of the research councils”. Preguntas como ¿cuál será el derivado económico de este trabajo? o más brutalmente ¿qué vamos a obtener a cambio de nuestro dinero? empezaron a aparecer en los documentos para postular a fondos de investigación. Algo difícil de responder cuando la línea de investigación estudia la transferencia horizontal de genes de la mitocondria al núcleo o teoría de números. Muchos grupos de investigación, puestos entre la espada y la pared, tuvieron que cambiar sus intereses para ajustarse al nuevo escenario.


Palabras como biotecnología, innovación, spin-off, patente, plan de negocios, VAN y TIR empezaron a aparecer en las postulaciones a los fondos de investigación ¿cómo ha impactado esto en la investigación fundamental? En este punto, el escenario chileno es bastante confuso. Queremos y se nos exige ser más “innovadores”; dejar de ser un “científico loco de laboratorio” para convertirnos en “inventores”. El problema es que, desde mi punto de vista, la innovación es en gran medida una consecuencia directa de los procesos asociados a la ciencia fundamental.




Los derivados tecnológicos de la carrera espacial en cuanto a materiales, comunicaciones, ingeniería y propulsión han impactado notablemente en la vida cotidiana. No fueron inventados para eso, la idea era llegar a la Luna ¿Para qué demonios quería llegar el hombre a la luna? Bueno, si me apuran: para nada. Sólo queríamos llegar donde antes no lo habíamos hecho y sentíamos una enorme curiosidad por saber como era. No había una gran zanahoria delante del caballo. O tal vez si…personalmente pienso que la curiosidad es y será el motor más importante de la investigación fundamental, la que inevitablemente traerá innovación. Poner el carro delante de los caballos, es decir, privilegiar la innovación por sobre la ciencia, me parece que es el camino incorrecto. De todas formas, con la actual inversión en ciencia fundamental e innovación, no llegaremos muy lejos. Al menos la curiosidad sigue intacta.







gabriel-leonColumnista

Gabriel León

Director del Centro para la Comunicación de la Ciencia, Universidad Andrés Bello. 

@gabotuitero


Científico y divulgador. Director del , columnista en y editor en . Hablo de ciencia en , y .







FUENTE:  Ciencia e Innovación: ¿Se puede Cocinar sin Ingredientes? via Innovacion.cl (CC BY)


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