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"Internet.org" ¿política pública o modelo de negocio?


Technology & Disrupt
Internet.org: 
¿política pública o modelo de negocio?

Por Paz Peña via  derechosdigitales.org 


Internet.org es una asociación entre Facebook y seis empresas de telefonía móvil (Samsung, Ericsson, MediaTek, Nokia, Opera Software y Qualcomm) que pretende acercar el acceso asequible a Internet a todo el mundo mediante el aumento de la asequibilidad, el aumento de la eficiencia, y facilitar el desarrollo de nuevos modelos de negocio en torno a la provisión de acceso a Internet.

El proyecto de Mark Zuckerberg llega a Latinoamérica con la promesa de darle internet gratis a poblaciones largamente excluidas y los Estados reciben la iniciativa con los brazos abiertos. Pero ¿puede ser Internet.org una política pública viable?.

http://ecoworldreactor.blogspot.com/2015/04/internetorg-politica-publica-o-modelo.html





Internet.org es una iniciativa de Facebook que pretende dar conexión a los lugares del tercer mundo que carecen de ella y que recientemente ha desembarcado en Colombia e Indonesia. El 20 de Abril este proyecto desembarco en Indonesia, tras  enfrentar un duro revés en India. Con 250 millones de habitantes, Indonesia tiene apenas 28,1% de penetración de Internet (71,2 millones de personas conectadas), cifra que convierte a este país en un mercado muy atractivo (fayerwayer.com).


“Internet.org” no es Internet”, afirma -y con razón- Carolina Botero de la Fundación Karisma, a propósito de  la llegada con bombos y platillos a Colombia del proyecto estrella de Mark Zukerberg, cabeza de Facebook. La iniciativa ha anunciado pronto arribo a México y durante el año recién pasado ya desarrolló un programa piloto en Paraguay.


Todo parece indicar que, más que una política pública, Internet.org expande el modelo de negocios de Facebook. CC BY (vigneshkumar)A principios de 2014 Zuckerberg presentó en Zambia el proyecto, que tiene como finalidad conectar a Internet al 60% de la población mundial que actualmente no cuenta con acceso, a través de un acuerdo entre Facebook, un operador de internet local y su gobierno. Así, los usuarios con teléfonos de gama baja pueden obtener “gratis” la aplicación Internet.org, y tener acceso a limitados servicios de la red, como Facebook, Google, Wikipedia o AccuWeather, entre otros. Imagen:  CC BY (vigneshkumar).

Un modelo de cooperación público-privada que, dicen, solo trae beneficios: Facebook, el operador local y las aplicaciones seleccionadas para estar en Internet.org tendrán un enorme y nuevo mercado que explorar, los gobiernos solucionarán sus problemas de conectividad y, claro, una enorme cantidad de personas podrán, al fin, acceder a los beneficios de internet.
Pero ¿se trata de una situación de ganar o ganar? Bajo la idea altruista de lograr por fin acabar con las barreras de acceso a internet, es necesario analizar sobre todo el rol de los Estados al adoptar Internet.org como una política pública.

¿Modelo de negocio o política pública?



Todo parece indicar que, más que una política pública, Internet.org expande el modelo de negocios de Facebook. 

Uno de los grandes problemas de este proyecto es su nombre. Dice que lo que se ofrece es internet, pero la verdad es que solo es una ventana que muestra algunos servicios. 

Este punto es fundamental. Si la red es un océano, Internet.org es un vaso de agua.
Internet.org, tal como los otros servicios “zero rating”, discrimina los contenidos de internet -y como se ha dicho profusamente, viola el principio de neutralidad de la red- porque justamente en eso se basa su modelo económico: abrir nuevos mercados -los usuarios largamente excluidos- y ofrecerles servicios de internet previamente acordados con Facebook.

En esta lógica, detrás del popularísimo eslogan de  “dar acceso gratis a algunas aplicaciones de internet” a la población, nos encontramos más bien con un lucrativo modelo de negocio privado y, por ende, con un problema de política pública más complejo, que debería ser seriamente analizado por nuestros Estados cuando Zuckerberg les toque la puerta.

La pregunta más urgente apunta a saber quién decide finalmente sobre qué aplicaciones quedan en Internet.org en cada país. Según el vicepresidente de Facebook, la decisión la toman entre ellos, el Gobierno de turno y el operador (Tigo, en el caso colombiano). ¿Cómo se garantiza el interés público en esa decisión? ¿Cuáles son los estándares de transparencia que aplican a la misma?


¿Quién decide qué servicios soporta Internet.org? ¿No es atentatorio contra la neutralidad de la red?.CC BY (Scott Beale)

¿Quién decide qué servicios soporta Internet.org? ¿No es atentatorio contra la neutralidad de la red?. Imagen: CC BY (Scott Beale)
 

También es necesario preguntarse cómo los Estados pretenden resolver el evidente problema de libre competencia que están provocando al adoptar Internet.org. ¿Cómo justifican, por ejemplo, que WhatsApp puede tener prioridad por arriba de cualquier otro servicio de mensajería online que, por lo demás, pueda ofrecer mejores medidas de seguridad a sus usuarios?
El problema se hace más interesante cuando muchos de los Estados que hoy ven con buenos ojos Internet.org, tienen sendas planificaciones de hacer versiones locales de “Silicon Valley” que puedan desarrollar la industria nacional de internet. ¿Tendrán las aplicaciones locales un lugar en ese “nuevo mercado” que indudablemente abre “Internet.org”?
Las dudas no terminan ahí. También hay implicancias en derechos humanos fundamentales, como la privacidad de los usuarios de Internet.org, considerando que el modelo de negocio sobre el que se basa Facebook descansa esencialmente en la venta de publicidad. Mientras más sabe Facebook de sus clientes, mejor puede segmentar la publicidad de la plataforma.

 Una de las principales críticas a Internet.org es que hará más sencillo el espionaje electrónico, por tratarse de una red centralizada. I
 
Y es que en esto hay que ser muy claros: afirmar que Internet.org es un servicio gratuito es una mentira. Los usuarios de Internet.org pagarán con la entrega de sus datos personales a las empresas e instituciones envueltas en esta iniciativa; sí, tal como nosotros, los que tenemos acceso a internet, lo hacemos todo los días, pero con una diferencia fundamental: nosotros tenemos la posibilidad de optar por otros servicios que nos ofrezcan soluciones respetuosas con nuestros datos y su seguridad. En Internet.org no hay libre elección posible.

Una de las principales críticas a Internet.org es que hará más sencillo el espionaje electrónico, por tratarse de una red centralizada. CC BY (Victorgrigas) SA
Adicionalmente, considerando las preocupantes revelaciones de Snowden, Carolina Botero agrega la preocupación por la seguridad de nuestra privacidad: “Como internet es descentralizado, aunque es posible espiar masivamente, no es tan fácil hacerlo; en cambio para los usuarios de Internet.org será más fácil porque se trata de una oferta de servicios centralizados. ¿Se están tomando medidas para evitarlo?”. MAGEN: CC BY SA (Victorgrigas).

Internet.org genera muchas dudas, la mayoría debido a que en el proceso de su llegada a nuestros países se ha excluido completamente el diálogo con la sociedad civil y la academia: ha sido un acuerdo entre Gobierno, Facebook y el operador local. Aquello no solo hace sospechar de Facebook, que toma el molesto rol de la empresa del mundo desarrollado que nos viene a decir cómo tenemos que solucionar nuestros problemas locales sin considerar nuestra opinión, sino fundamentalmente de nuestros Estados, los que aún no comprenden que internet y su gobernanza, al ser un asunto de interés público, debe ser una instancia de participación y diversidad.



Zuckerberg sigue defendiendo a Internet.org bajo el argumento de que "un poco de conectividad es mejor que ninguna". Sin embargo, la oposición que enfrenta en India por parte de las operadoras ha abierto los ojos de muchos acerca de los peligros que conlleva su iniciativa a la neutralidad de la red. Una columna recientemente llamó a Internet.org como un proyecto que incentiva el "racismo económico", aseverando que lleva "pobre Internet para las personas pobres."  Zuckerberg plantea que su proyecto llegue a 100 países en este año. Su iniciativa comenzó en África, donde ya provee su servicio en Kenia, Ghana, Zambia y Tanzania; en América Latina ya llegó a Colombia, Guatemala y Panamá; mientras que en Asia ha llegado a India, Indonesia y Filipinas. Sus planes de expansión, de acuerdo a una sesión de preguntas y respuestas el 14 de abril, abarcan también a Europa (fayerwayer.com).



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